Uno de los debates más persistentes de la política española es el de por qué nunca se votó la monarquía. Y otra cuestión, también muy relacionada: ¿los ciudadanos votaron la Constitución o solo ratificaron algo ya decidido?
La respuesta corta a ambas preguntas sería que:
- no se votó la monarquía como opción separada, sino que llegó impuesta,
- y los ciudadanos no redactaron la Constitución, pero sí la legitimaron.
Vamos por partes.
¿Se votó alguna vez monarquía sí / monarquía no?
No. Nunca.
Ni en 1975, ni en 1977, ni en 1978.
La monarquía no fue una opción sometida a elección popular en la Transición.
Y la razón por la cual no estaba sujeta a votación es porque el rey ya estaba decidido antes de que existiera democracia.
Franco designó a Juan Carlos I como sucesor en 1969.
A su muerte (1975), Juan Carlos es proclamado rey automáticamente, según las leyes franquistas.
La Transición utiliza la monarquía como punto de partida.
¿Por qué no se hizo un referéndum específico sobre la monarquía?
Por miedo real a que el proceso descarrilara.
Tengamos en cuenta que entre esos primeros años de transición (1976-1978):
- el Ejército era mayoritariamente franquista,
- existía amenaza real de golpe de Estado (que luego se confirmó en 1981),
- la democracia era frágil,
- había miedo a repetir una ruptura como la de los años 30.
Por ello, plantear un referéndum monarquía-república hubiera implicado:
- abrir un conflicto frontal
- dividir a la oposición
- provocar al Ejército
- poner en riesgo todo el proceso
La decisión política fue clara (y consciente):
Primero consolidamos una democracia básica. Luego ya veremos.
Ese “luego” nunca llegó.
Entonces, ¿cómo entra la monarquía en la Constitución?
La monarquía se incluye dentro del paquete constitucional.
La Constitución define España como una monarquía parlamentaria.
Pero no ofrece alternativa.
En el referéndum de 1978 solo había una pregunta:
- Sí o No a la Constitución entera
No se podía votar:
- sí a la Constitución pero no a la monarquía
- sí a los derechos pero no al rey
- sí al Estado autonómico pero no a la Corona
Era un todo o nada.
¿Pero entonces los ciudadanos no “votaron” la Constitución?
Aquí hay que ser precisos, porque la frase es medio verdad.
- Los ciudadanos no redactaron la Constitución.
- No eligieron entre varios textos.
- No decidieron artículo por artículo.
El texto fue redactado por siete ponentes, negociado entre partidos y aprobado por las Cortes.
Pero lo que sí que es cierto es que el texto en su conjunto sí fue sometido a referéndum y que si hubiera ganado el "no", se hubiera bloqueado el proceso por completo.
Hubo una participación de aproximadamente el 67%, y el sí ganó por más del 90%.
Esos dos puntos tampoco son un detalle menor.
Entonces, ¿fue democrático o no?
Depende de cómo se mire.
Fue democrático porque:
- hubo pluralidad política,
- hubo negociación entre ideologías opuestas,
- hubo referéndum libre,
- la gente pudo votar “no”.
Pero también fue limitado porque:
- no hubo ruptura con el régimen anterior,
- no se votaron alternativas reales,
- no se depuraron responsabilidades,
- la monarquía quedó blindada desde el inicio.
Conclusión
La democracia española nació con más miedo que épica. Eso la hizo posible. Pero también la dejó incompleta.
La Constitución de 1978 fue un sí colectivo a seguir adelante, no un sí entusiasta a cada una de sus piezas.
Y la monarquía no fue elegida: fue heredada y aceptada por necesidad histórica.
La pregunta de fondo en 2025 no es qué pasó entonces, sino si una decisión no votada directamente puede seguir siendo intocable para siempre.
Y esto nos hace plantearnos, ya por genuino interés, si sería legal hoy un referéndum monarquía-república en España.